PELUQUERO DETENIDO POR EL ASESINATO DE UN COMPAÑERO: «ME CEGUÉ, SAQUÉ UN ARMA Y TIRÉ»

Durante el juicio declararán 12 testigos. “No medí las consecuencias”, sostuvo el acusado ante el Tribunal.

Abel Guzmán, el peluquero acusado de haber matado a su compañero Germán Medina en Recoleta, declaró en el juicio en su contra: “Me cegué, no controlé mi ansiedad ni mi bronca, saqué el arma y disparé”.

Sus abogados, Claudio Domingo Severino y Ricardo Alfredo Sanetti, le habían anticipado al tribunal que iba a prestar declaración durante la audiencia, luego de la lectura de cargos.

El imputado se sentó frente a los jueces y dijo que es estilista desde hace más de 20 años, que no tenía antecedentes penales y que está detenido desde el 29 de mayo de 2024 en el Complejo Penitenciario 1 de Ezeiza, donde actualmente trabaja en tareas internas.

En su relato, reconstruyó su vínculo laboral con el dueño de la peluquería, Facundo Verdini, y mencionó la existencia de conflictos económicos que, de acuerdo a sus dichos, se extendieron durante más de un año. “El conflicto económico era con Verdini, provocó todo este desmadre e hizo que terminara todo de esta manera”, apuntó.

Aseguró que reclamaba una indemnización millonaria y que las negociaciones nunca avanzaban. “El reclamo duró más de un año, tratando de negociar y nunca quedamos en acuerdo en absolutamente nada. Esperaba respuestas, pero siempre me esquivaba”, sostuvo.

Además, mencionó tensiones por el uso de formol y la calidad de los productos: “Al bajar la calidad, empezaron los problemas con la gente y con mis compañeros” y agregó que “no eran productos aprobados, hacían tratamientos caseros”.

“El día arrancó como siempre”, contó luego sobre la jornada del crimen. Y siguió: “Me dijeron que íbamos a hablar de mi indemnización, pero después me dijeron que lo veíamos al día siguiente. En ese momento escuché que Medina le dijo a Verdini que me iban a echar, que ya tenían a otro empleado y que no iba a trabajar más”.

A partir de ahí, describió el momento del ataque: “Me puse mal, no esperaba esa respuesta por los años que lo conozco. Me cegué, no controlé mi ansiedad ni mi bronca, saqué el arma y disparé. No medí las consecuencias”.

Sobre el arma de fuego utilizada, explicó que la tenía guardada en un locker dentro del local y que la llevaba por miedo a robos, ya que -siempre según su declaración- había sido asaltado en dos oportunidades cuando salía de trabajar y se dirigía a su casa en Merlo. También aseguró que sus compañeros no sabían que la tenía.

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